SIEMBRA DEL BANANO



Los rendimientos del banano tienden a disminuir entre los tres y cinco años después de la plantación, y se reducen rápidamente después de diez a quince años. Para conservar los rendimientos existentes, debe emprenderse un proceso cíclico de sustitución de plantas viejas por nuevas. Tradicionalmente, las plantaciones de banano se han considerado un cultivo perenne, ya que los agricultores dejaban que brotasen vástagos de la planta desde un tallo subterráneo. Sin embargo, la sustitución de plantas cada pocos años (o incluso en plantaciones de un único ciclo) se hizo realidad a finales de los años ochenta cuando las técnicas de propagación in vitro en laboratorio y del bulbillo se comercializaron. Iniciadas en la China, Provincia de Taiwán, debido a problemas relacionados con virus, la práctica se ha extendido actualmente a todos los ámbitos comerciales.
Las plantas en una plantación de ciclo único tienen gran vigor y un elevado potencial de rendimiento debido a la naturaleza juvenil del material y su eficiencia fotosintética. Tienen una mayor superficie de hojas y de acumulación de la masa en comparación con las plantas convencionales. El aumento de los rendimientos puede durar hasta tres cosechas, después de las cuales no parecen presentar diferencias notables respecto a las plantas convencionales. El ciclo único supone la micro propagación de células y el traslado de plantas del cultivo in vitro al vivero para la aclimatación, donde se cultivan hasta alcanzar el tamaño para su plantación en los campos. La micro propagación de bananos y los viveros están presentes en la actualidad en la mayor parte de los países exportadores de banano.
Para dar beneficios, las plantaciones de ciclo único necesitan ser complementadas con una serie de técnicas conexas. Debe ponerse mucho cuidado en el transporte de las plantas desde el vivero hasta la plantación, y las necesidades del suelo deberán tratarse con herbicidas pre-emergentes. Puesto que las plantas tienen pocas reservas de nutrientes, es necesaria la fertilización diaria, siendo el fertirriego la opción preferida. Si bien las plantaciones de ciclo único permiten una plantación de alta densidad (y a los agricultores evaluarla año tras año) con rendimientos que alcanzan las 100 toneladas por hectárea, provocan un agotamiento intensivo de la fertilidad de los suelos, que exige una estrecha vigilancia si se van a mantener los rendimientos (Lahav 1995). Por último, los agricultores deben ser capaces de afrontar la cosecha y el empacado de enormes cantidades de fruta que se concentran que un período de tiempo breve.