PLAGAS Y ENFERMEDADES DEL BANANO



La sigatoka negra se ha convertido en la enfermedad más perjudicial para la producción actual de banano. Afecta al crecimiento y a la productividad de las plantas y es el motivo principal por el cual los exportadores rechazan la fruta. El hongo (Mycosphaerella fijiensis Morelet) reduce la fotosíntesis, así como el tamaño del fruto, e induce a una maduración prematura. Se observó por vez primera en Fiji a comienzos de los años setenta, y una década después en América Latina. Los costos para combatir la enfermedad en las grandes plantaciones rondan los 1 000 dólares por hectárea, pero son mayores en las plantaciones más pequeñas que no pueden aplicar fungicidas por aire. Los pequeños agricultores suelen optar por otras medidas de lucha como la eliminación de las hojas viejas infectadas, intercalar cultivos con otros resistentes a la enfermedad y plantar en zonas de sombra parcial, lo que debilita el avance de la enfermedad (Ploetz 2001). Puede encontrarse en todo el mundo, a excepción de las Islas Canarias, y su gestión y control se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los productores de banano con fines comerciales.
En los últimos años, los investigadores han trabajado de forma intensiva para comprender la enfermedad y encontrar nuevos productos químicos agrícolas, ya que el hongo desarrolla rápidamente una resistencia a los nuevos fungicidas. Por ejemplo, en la XV Conferencia Internacional de ACORBAT (2002), 21 estudios diferentes trataban de la sigatoka negra, lo que verifica la importancia de esta enfermedad para la comunidad internacional.
Los agricultores han utilizado con buenos resultados la Gestión Integrada de Plagas para combatir la sigatoka negra en la República Dominicana, en donde el banano se planta en superficies secas. Esto ha permitido al país aumentar su producción de banano orgánico de 2 000 toneladas en 1993 a más de 60 000 en 2000, y se ha convertido en el primer exportador mundial de banano orgánico.
Las fundas de plástico que separan las manos en cada racimo durante el período de crecimiento y reducen la cantidad de frutos marcados y de desecho, también podrían contener algo el avance de la sigatoka negra. Aceleran la maduración antes de la cosecha, lo que actúa contra la sigatoka, manteniendo un microclima más templado y húmedo alrededor del fruto que se está desarrollando. Además, las fundas aumentan la productividad de las tierras al reducir el ciclo de rotación de cultivos (Richard Yudin 2003, Foro sobre el Banano).
La necesidad de cumplir los requisitos fitosanitarios y de calidad de los mercados de importación, así como los acuerdos bilaterales y multilaterales en materia de medio ambiente, ha hecho que se produzcan innovaciones en el control de plagas y enfermedades. Los consumidores de los principales países importadores exigen cada vez más planes de garantía de calidad, sobre todo relacionados con el bajo contenido de plaguicidas. Por ello, las técnicas de lucha contra las plagas con un nivel bajo de utilización de plaguicidas, como por ejemplo la gestión integrada de plagas, la lucha biológica, la erradicación de plagas y la prevención de la proliferación de plagas han incrementado su importancia durante los años noventa.