En la actualidad los propietarios de fincas
cafetaleras dirigen todos sus esfuerzos hacia la eliminación de la maleza en
las plantaciones, y la apertura de caminos, de manera que la primera pepiteada
o recolección de las primeras pepas maduras arranque en la primera quincena de
julio, para destaparse (alcanzar el pico máximo) en los primeros días de
agosto. Esto se produce cuando el grano, estando aún en la mata, adquiere su
madurez o “punto cereza”, como lo denominan los productores. Según Vidal Reyes,
vicepresidente de la Pre asociación de Productores de Café de la parroquia
Noboa del cantón 24 de Mayo, y propietario de una finca de tres hectáreas, los
caficultores de la zona esperan una cosecha regular, que si bien no será
superior a la del año pasado, sí los incentiva a continuar en el programa de
renovación de cultivo que viene desarrollándose en la zona bajo la tutoría del
Consejo Cafetalero Nacional. Levantando el rendimiento Este organismo, creado
hace once años (1995) es considerado la entidad rectora de la caficultura
ecuatoriana, y en el caso de Manabí tiene influencia en los cantones 24 de mayo,
Jipijapa, Paján, Santa Ana y Jama, a través de sus cuatro líneas de acción:
Innovación tecnológica, Desarrollo y extensión; Cafés especiales y Crédito
cafetalero. Lincoln Cedeño Guerra, técnico de COFENAC, explica cómo, a través
de la asesoría técnica y del esfuerzo de los caficultores, se intenta levantar
la producción de café, que ha venido disminuyendo paulatinamente a partir de
1997. Situación que es corroborada por Vidal Reyes, Agripina Alay y Ponciano
Alay, propietarios de pequeñas fincas localizadas en las comunidades de Laderas
y Guineal de la parroquia Noboa. El rendimiento en mi finca había caído tanto,
que apenas estaba cosechando un quintal por hectárea y eso se debe a que la
plantación tiene más de cuarenta años. Ahora estoy renovando los cafetales y
poniendo en práctica los consejos del técnico”, indicó Reyes. A nivel nacional,
la producción de café en los últimos años sería inferior a un millón de sacos
de 60 kilogramos, por lo que su aporte a la producción mundial de café ha ido
en descenso, contribuyendo en la actualidad en no más del 1 por ciento.
Constantemente se ha dicho que uno de los problemas fundamentales es el bajo
rendimiento, estimado entre cinco a seis quintales por hectárea al año,
considerado uno de los más bajos comparado con otros países productores,
debiéndose en gran parte al manejo tradicional de las plantaciones, lo que se
pretende cambiar en la medida en que los productores se involucren en los
programas de capacitación y transferencia de tecnología, en la organización y
fortalecimiento gremial. CIFRAS 400 MIL SACOS De la producción nacional tiene
previsto procesar la industria cafetalera este año. 277 MIL Sacos de café de 60
kg se exportaron el año pasado, frente a 72 mil del 2004. SUPERFICIE DE CAFÉ
Según los datos del último Censo Agropecuario en el país existen 151 mil 900
hectáreas de cultivo de café solo, y 168 mil 764 hectáreas de cultivo de café
asociado. En la superficie únicamente de café, Manabí tiene el 38,6 por ciento,
Sucumbíos el 17,36 por ciento, Orellana 11,89 por ciento, El Oro 7,67 por
ciento, Loja el 4,01 por ciento y la diferencia en otras provincias. En la
superficie asociada de café, Manabí tiene un 24,25 por ciento, Los Ríos 17,9
por ciento, Guayas 9,22 por ciento, Esmeraldas 7,94 por ciento, Pichincha 13,90
por ciento, Bolívar un 7,05 por ciento y el resto en otras provincias
productoras. En el país se cultivan las dos especies de café, arábigo y robusta.
Aproximadamente, el 55 por ciento de la superficie total es de arábigo. La
producción de arábigo, considerado de mejor calidad se concentra específicamente
en Manabí, Loja, en tanto que el robusta se cultiva en Sucumbíos y Orellana, en
su mayor porcentaje.





